«El conjunto de la obra compone una balada triste cantada con el propósito consciente, o tal vez subliminal, de estimular la reflexión en torno a la soledad de los cuerpos vivos, entre los cuales es indispensable incluirse».

(Robert Saladrigas, fragmento del catálogo Navarro. Galería Daedalus, Barcelona, 1983.)

1931 – 1939

Nace en Francia (1931), en Castelsarrasin. A la edad de cuatro años se traslada con su familia a Barcelona. Un año después estalla la Guerra Civil Española.

1945 – 1956

A los 14 años comienza su formación en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona. Destaca sobre todo por sus habilidades como restaurador. En 1952 ingresa en la Academia de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona.

Durante el segundo curso, conoce al pintor Joan Serra, con quien descubrirá el Ampurdán y la Costa Brava. Ese mismo año gana el primer premio de figura en la exposición de pintura universitaria de Madrid, lo que le permite viajar a la capital y descubrir a los grandes maestros del Museo del Prado, así como al Greco en Toledo.

1957 – 1962

En 1957, gracias a una beca, viaja a París. Completa su formación en la capital francesa, donde asiste a la École des Beaux–Arts y a la Académie de la Grande Chaumière, esta última especializada en dibujo del natural y clases con modelos. Durante sus años en París viaja también a Londres, donde presenta su primera exposición individual y también colectiva. Empieza a investigar dentro del informalismo matérico.

En 1959 obtiene otra beca para ir a Londres, donde acude a clases de dibujo y grabado en la Saint Martin’s School of Art. En Londres, su trabajo matérico se consolida y crea un lenguaje propio que da lugar a la conocida serie de las «Puertas». Gana el primer premio en el concurso de carteles publicitarios del ferrocarril británico (British Railways Poster Competition, 1961).

1963 – 1969

En 1963, decide establecerse definitivamente en Barcelona. Sigue trabajando en la serie de las «Puertas», puertas de Barcelona en las que el artista establece una recuperación de la forma basada en la materia. Esas puertas son el punto de encuentro entre su etapa informalista y las composiciones netamente geométricas.

Su relación con la materia evoluciona, dando paso a una representación cada vez más esencial. Tiene lugar un proceso de síntesis que le lleva de manera natural hacia el camino de la abstracción geométrica.

1970 – 1976

La geometría tridimensional sigue siendo la base de su trabajo hasta 1974. En esa fecha regresa a la pintura plana, al óleo sobre tela, en un amplio ejercicio de composición, contrastes cromáticos y juegos ópticos. En 1970 se incorpora a los campos de trabajo del grupo MENTE (Muestra Española de Nuevas Tendencias Estéticas). Ese mismo año, es elegido para realizar el cartel publicitario y las medallas de los Campeonatos de Europa de Natación organizados en Barcelona. En 1971 lleva a cabo la fachada de un edificio en Barcelona, a modo de mural.

En 1972 realiza su primer viaje a los Estados Unidos. Interesados en la idea de acercar el arte a la sociedad, Navarro Vives y unos amigos crean un proyecto de ediciones de arte (Disform Ediciones).

1977 – 1987

Una pausa obligada por motivos de salud cambia el rumbo de su pintura, y en 1978 recupera de forma manifiesta la vía figurativa. Nace un nuevo lenguaje inspirado principalmente en tres temas: la naturaleza muerta, la barca y el paisaje.

1988 – 1997

A finales de los años 80 aparecen formas nuevas, composiciones urbanas abigarradas, laberínticas. Son años intensos en su creación pictórica. Además, emprende varios viajes por Norteamérica y pasa temporadas en México. En 1997, recibe la Llave de Barcelona por su labor artística.

1998 – 2012

Por razones familiares, visita con frecuencia Venecia y establece una relación con esa ciudad. Su inquietud investigativa le lleva, paulatinamente, a una simplificación compositiva y cromática. El artista, sin darse cuenta, se encamina hacia la esencia. Es el momento de sus «atmósferas pintadas».

Josep Navarro Vives vive y trabaja en Barcelona.